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La profesora de la materia de Género en la Facultad de Derecho, luego de conocer una noticia que la estremeció, escribe una conmovedora carta a una de sus mejores alumnas de la Universidad de Otavalo.   

Por Sougand Hessamzadeh*

El Covid-19 nos obligó a incursionar de manera obligatoria en la educación virtual. Para la mayoría de profesores y alumnos fue novedoso aprender a utilizar plataformas que permiten reuniones compartidas por tiempo ilimitado.

El Microsoft Teams llegó a mi vida de sopetón, nunca antes lo había utilizado. Ese ícono morado con una T y dos personas que simulan conexión se convertiría en la herramienta de comunicación con mis alumnos y alumnas el semestre mayo-agosto de 2020.

En ese lapso dictaría por primera vez la materia “género”, una cátedra que se imparte en sexto semestre de la carrera de Derecho y que forma parte de la nueva malla. Por tanto, era la primera vez que el tema se dictaría en la Universidad de Otavalo.

Había un doble debut. Eso me emocionaba sobremanera, ya que estaba cumpliendo un sueño… Cuando estudiaba Derecho en la universidad SEK y decía que quería ser experta en género y dar clases de ello en pregrado, muchos amigos y amigas me miraban y reían… Otros lo tomaban con pena y algunos solo ignoraban lo que decía. Mi amiga Erika Cueva, cada vez que yo comentaba sobre estudiar Género como abogada, se reía y me decía “¡equidad de género, wow!” con voz burlona pero, a la vez, diciéndome sin palabras que confiaba en mí y que sabía que algún día lo lograría.

Eran las 18:00 del 13 de mayo de 2020. Recordé las tres capacitaciones para manejar Microsoft Teams e inicié la clase de Género con el grupo nocturno.

-Buenas noches con todos y todas… Es un honor para mí dirigirme a ustedes este semestre. Si bien estamos atravesando una crisis pandémica mundial me enorgullece que estén aquí pese a eso y que hayan decidido continuar con su carrera. Entiendo que no es fácil, la situación económica es también un problema, pero, nuevamente, les digo gracias por permitirme construir este espacio de aprendizaje común con ustedes.

Les voy a pedir que se presenten y me digan qué saben sobre “el género”.

Empezaron a dar sus nombres y a decirme qué sabían sobre “el género”… Se sentía extraño hablarle a la pantalla de un computador y solo ver las iniciales de los nombres y apellidos… Con suerte algunos y algunas habían puesto su foto.

Me llamó la atención una estudiante que se presentó y dijo:

-Soy Leslie Andrade, para mí el género es una construcción social de lo femenino y lo masculino.

Me admiré porque, por lo general, no se obtiene esa respuesta en un primer acercamiento cuando se tratan estos temas.

-Muy bien, te falta completar un poquito la respuesta, está un tanto binaria, pero muy bien, Leslie.

Leslie era una chica que siempre se hacía notar en esa clase, incluso porque solamente ella y un compañero de ella, quien a su vez era el presidente del curso, tenían fotografías y por ello no me aparecían solo letras cuando ellos intervenían.

No obligo a los estudiantes a encender la cámara porque están recibiendo clases en sus casas y otros espacios. No siempre están en condiciones de encender la cámara y no quisiera ser yo quien les haga pasar un mal rato.

Las clases eran interactivas dentro de lo que cabía, pero quienes principalmente participaban eran justamente los estudiantes que tenían su foto en pantalla.

Llegó la calificación del primer parcial y, como raro, al iniciar la clase al menos diez levantaron la mano, pidiendo intervenir. Cuéntenme qué pasa, vamos en orden.

-¿Por qué nos pone esa nota, profe?
-Hemos hecho todos los trabajos, profe.
-Nunca faltamos a clase, profe.

Entre comentarios y reclamos les dije que tienen esas notas porque bla bla bla bla (las notas del Entorno Virtual de Aprendizaje no coincidían con el del Portal Docente/estudiante). Mientras yo trataba de dar «explicaciones profundas” sobre las notas, Leslie me interrumpió y dijo a sus compañeros:

-Dense cuenta de lo que la profe nos quiere decir entre líneas, nos está ayudando. Comparen las notas, por favor. ¿Sí entienden que esta clase se está grabando? Profe, estamos bien con la nota, más bien mil gracias…

Frente a la pantalla, después de esa intervención, únicamente sonreí y agradecí que Leslie se haya dado cuenta con suspicacia e inteligencia lo que yo intentaba decir.

Efectivamente, yo trataba de explicar que les había ayudado con las notas entendiendo las circunstancias pandémicas. Que no me reclamasen que hiciera coincidir los puntos porque, siendo así, tendría que ponerles las notas que sacaron y que, para ello, tenía los respaldos; sin embargo, puse las notas en la plataforma con mayor puntaje del que obtuvieron y esa falta de coincidencia les favorecía.

Las clases continuaron de 18:00 a 20:00 todos los miércoles. Leslie no había faltando a ninguna de ellas hasta entonces. Cuando ella y su compañero (el que también hablaba) estaban en clase me entraba un gran alivio porque sabía que no daría la clase simulando un monólogo de domingo a las seis de la tarde y con teatro casi vacío. Ver sus fotos en la pantallita me daba esperanza de que podríamos dialogar simbióticamente y que si bien la participación de sus compañeros no era activa, también absorberían y aprenderían de ese espacio común incentivado por la participación de Leslie y su compañero.

Habíamos accedido al segundo parcial y ya nadie reclamó la nota. Después del discurso de Leslie sobre el parcial pasado, ¿quién se atrevería a hacerlo?

En el mes de julio recibí una llamada de un número desconocido. Atendí y me saludó Leslie. Sonaba un tanto preocupada y agitada.

– Profe, ¿cómo le va? Quiero pedirle un gran favor. Disculpe que abuse de su confianza.
– Cuéntame, Leslie, ¿en qué te puedo ayudar?
– Verá, profe, lo que pasa es que quiero saber si puedo presentar una demanda de alimentos.
– ¿Cuántos años tienes?
– 22.
– Si sigues estudiando en la Universidad, hay una posibilidad.
– Gracias profe, solo quería saber eso.
– ¿Estás bien, Leslie?
– Sí, profe, todo muy bien. Le mando un abrazo.
– Otro abrazo para ti.

Avanzaba el semestre y mis alumnos tenían clarísimo que el género no es natural y que es una construcción social con base en la sexualidad biológica. Que la violencia de género no es solo violencia contra las mujeres, pero que, estadísticamente, quienes más la sufren son ellas.

Para mi sorpresa, Leslie empezó a faltar a clases y tampoco enviaba las tareas a tiempo… Su ausencia era tan notoria que realmente me hacía falta ver su selfie con el rostro virado a la derecha y un gorro de lana color azul cielo. Las clases no eran iguales, ya no tenía quien me cuestionara con vehemencia las razones del ser y deber ser de la sociedad.

Había faltado tres semanas, es decir seis horas de clase, y no realizó dos deberes. Les escribí un correo electrónico personal y le pregunté qué le pasó. Me respondió de inmediato:

– Profe, ¿no sabrá qué estoy de candidata a Reina de Otavalo? La universidad me dio permiso para no asistir a clases. Deme una semanita y me igualo todo.
– Claro, entiendo. No te preocupes, suerte en el reinado.

El examen final era realizar un discurso. Tenían que elegir un discurso potente que fuera de su agrado y que les identificase, luego habrían de grabarse y, finalmente, enviármelo por Zip o subirlo a YouTube y copiarme el link. Tuve la idea de practicarles ese examen porque quien quiere graduarse de abogado o abogada debe saber hablar en público.

Me llegaron los videos a mi correo electrónico y también algunos links. Los vi todos, sin saltarme ni adelantar absolutamente ni un segundo.

No me resultó nada nuevo que uno de los mejores videos que vi fuera el de Leslie. Vestía una chaqueta roja grana y una blusa blanco perla. Estaba muy bien maquillada y peinaba unas ondas gruesas (hechas con plancha). No sé quién le habría grabado, porque se notaba que no fue ella misma o, quién sabe, tal vez si… El punto es que estaba bien enfocado, tenía buen ángulo y luz natural.

-“Acudo a ustedes porque necesito su ayuda. Queremos poner fin a la desigualdad de género y, para hacerlo, necesitamos que todas y todos participen. Se trata de la primera campaña de este tipo en las Naciones Unidas: queremos tratar de mover a todos los hombres y los jóvenes que podamos para que sean defensores de la igualdad de género. Y no sólo queremos hablar de esto, queremos asegurarnos de que sea algo tangible…”.

Eligió el discurso de Emma Watson, “La igualdad de género es también un problema de ustedes” (campaña #metoo).

Al principio titubeó un poco y se veía nerviosa. Tomó con fuerza la nariz con sus dedos y movió el cuello en círculo. Respiró. Al pronunciar la frase “…y no solo queremos hablar de esto, queremos que sea algo tangible…” se notó que tomó el timón de su voz y, con mucho temple, lo logró.

Cuando terminé de ver el video, sonreí… Ella siempre me hacía sonreír. Me hacía confiar en que estaba haciendo un buen trabajo, me hacía sentir que valía la pena ser docente, me llenaba el corazón de alegría y esperanza.

Un jueves, vísperas de tener que pasar las notas del tercer parcial, Leslie me escribió un mensaje de texto:

– Profe Sou, gané… Gracias por enseñarme a hablar en público y a confiar en mí. Ya le envié todos los deberes, estoy al día. La admiro mucho.

Leslie, una de mis estudiantes estrella, había sido elegida reina de Otavalo 2020-2021. Tengo mis reparos con los concursos de belleza, pero los ojos de alegría que ella transmitía en las fotos me hicieron olvidar mis pseudo ideas al respecto y solo me concentré en la alegría que ella derrochaba. Una vez más festejé otro de sus logros.

Le respondí el mensaje diciéndole que la felicitaba y que me sentía muy orgullosa de ella. A ese mensaje le incluí tres emoticones, un corazón verde, un corazón morado y una carita feliz.

No supe más de ella.

El martes 22 de febrero de 2022, a las 19:26, estaba viajando a Quito desde el Oriente… Había tenido un día de trabajo sumamente cansado.

Estaba quedándome dormida. Balanceaba mi cuello de un lado al otro entre el sueño ligero. De manera súbita mi hermano menor, Seyed, que estudia Derecho, modalidad en línea, en la Universidad Internacional, detuvo el auto porque se dio cuenta que a las 20:00 tenía que rendir un examen de Sociología Jurídica. Mientras él daba el examen me quedé encerrada en el carro porque afuera hacía mucho frío, estábamos en un lugar a la altura del Antisana. La neblina era densa y espesa… Miraba el horizonte pensando en nada cuando me llegó un mensaje y una imagen sobre una noticia.

-Mira Sou, ella fue tu alumna.

Me quedé estupefacta… Dejé de pensar en nada y empecé a recordar el primer día de clases de Género, el discurso de Emma Watson, su gorra azul en el selfie… Todo, todas las imágenes como flashbacks me invadieron en medio minuto. Me quedé en shock.

En el titular aparecía una fotografía del día en el que se coronó reina. Su rostro irradiaba brillo, lucía un vestido rojo largo, una banda verde, roja y negra y una corona plateada…

La noticia decía que, aparentemente, Leslie se habría quitado la vida con un cable de luz eléctrica de color blanco.

Me enviaron una captura de pantalla del feed de Instagram de Leslie. Hacían cuatro días que había publicado una fotografía en blanco y negro con el fondo de una terraza. Parecía que estaba con alguien porque en la mesa se veía un celular. Posaba su mano derecha en la quijada y miraba el horizonte como yo, antes de recibir la noticia. Describió la imagen así: “El suicidio es definitivo, mientras que el problema que atraviesas es temporal”.

Mi corazón se rompió en pedacitos…

Dejé de ver las fotografías, cerré los ojos y pensé en escribirle esta carta.

PD. Gracias, Leslie, por haberme permitido ser tu profesora. Gracias por haberme hecho repensar mis ideas. Gracias por haberme hecho sonreír frente a las pantallas.

____________________________________

*Sougand Hessamzadeh (Quito, 1991) es abogada y PhD en Derecho. Integra la asociación de abogadas feministas y es activista por los derechos de las mujeres. Dicta cátedra de Género en algunas universidades y es colaboradora del portal loscronistas.net

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Comments (8)

  1. M. Fernanda Alarcón

    01 Mar 2022

    Palabras acertadas 🥺

    • Los Cronistas

      01 Mar 2022

      Muchas gracias por tu comentario, María Fernanda.

      Saludos afectuosos,

      Rubén Darío Buitrón
      Director
      loscronistas.net

  2. Emy Alvarez

    02 Mar 2022

    Al igual que usted, me quedé en sin aliento ni palabras cuando me enteré de la triste noticia, yo la vi apenas el miércoles cuando la maquille para su sesión de fotos para el Miss Ecuador, estaba diferente, estaba flaca, algo triste y con algunos problemas, pero no creí que realmente estaba mal 😔 días después al saber de la tragedia…me partió el corazón 💔
    Me despedí de ella con la certeza de volverla a ver muy pronto, pero jamás pensé que esa sería la última vez que la vería…

    • Los Cronistas

      02 Mar 2022

      Muchas gracias por su comentario, Emy. Es muy conmovedor leer palabras e ideas tan sinceras acerca de nuestra Leslie.

      Saludos cordiales,

      Rubén Darío Buitrón
      Director
      loscronistas.net

  3. Daniela

    03 Mar 2022

    Me conmovió mucho leer estas palabras, sin duda alguna los alumnos casi nunca olvidamos a los maestros, sobre todo a aquellos buenos maestros; sin embargo es un poco difícil que maestros recuerden tan bien a un alumno, incluso detalles tan mínimo como un gorro azul por ejemplo.

    No conocí a esta hermosa mujer, pero creo que aunque no la conociera, a todos nos dolió esta triste noticia de una mujer tan joven y hermosa que tenía mucho para ser feliz (en nuestro propio criterio)
    Usted Dra. Sou, sin duda es una maestra en la extensión de la palabras, es evidente que cada clase la
    Dicta con amor y entrega; esa es la única explicación de cómo guardo los recuerdos de quien fuera una de sus mejores alumnas que haya tenido.
    A personas como usted me refiero cuando digo, buenos maestros.

  4. Maria de Lourdes Andrade Vallejos

    03 Mar 2022

    Gracias por compartir estas letras, lindo saber que Leslie fue feliz y brillo en su momento.

  5. Carolina Jaramilo

    04 Mar 2022

    Realmente, una decisión así tan radical de una mujer que quizá a la vista de los demás, tenía todo para llegar muy lejos, tiene de fondo muchas situaciones emocionales y psicológicas difíciles que estaría atravesando, quizá una depresión, pero el legado que nos deja en este corto paso por la vida, es que resulta indispensable en todos los ámbitos que se nos presenten impulsar a otros a reconocer sus capacidades y destrezas…un abrazo a la distancia, sin duda Leslie soportó lo que pudo y entregó lo mejor que tenía y podía…

    • Los Cronistas

      05 Mar 2022

      Querida Carolina:
      Gracias por escribirnos y gracias por tu reflexión tan sensible e inteligente. Todo lo que contribuya a la vida es bienvenido en este portal loscronistas.net

      Un abrazo,
      Rubén Darío Buitrón
      DIRECTOR

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