• April 19, 2026
  • Updated 10:23 pm
Tendencias
#Un dolor imposible. Por María Augusta Pérez #Paula. Una historia de Ciana Ballesteros #¡Auxilio, Bukowski. Ahí viene Elvira! Crónica de Rubén Darío Buitrón #«Abrazo de lodo». Una crónica de Natalia Dávila #Besitoterapia para un héroe (homenaje a Pedro Restrepo) #Réquiem por Martti Ahtisaari. Una crónica de Arturo Cabrera H. desde Australia #El nido vacío: saltar del escenario al palco. Crónica de Carmen Inés Merlo #Cuando aprendimos a morir: el año de la pandemia. Por Ronald G. Soria #Amanda y Tamia Villavicencio, herederas de la poesía de su padre. Por Rubén Darío Buitrón #Soy dama de compañía. Por Magaly Villacrés, desde España
Los Cronistas I Periodismo & Literatura Los Cronistas I Periodismo & LiteraturaLos Cronistas I Periodismo & Literatura
  • El Proyecto
    • Equipo
    • Estos somos loscronistas.net
    • Escribe en loscronistas.net
  • Temas
    • Crónica
    • Diversidad de Género
    • Opinión
    • Libros
    • Ensayo
    • Cine
    • Entrevista
    • Cuento
    • Perfil
    • Poesía
    • Novela
  • Radio online
    • La otra mirada
    • Loscronistas.net
  • Talleres
  • Concurso
    • De qué se trata el concurso
    • Bases del concurso nacional de crónica 2023
    • Ediciones
  • Servicios
    • Nuestros libros
    • Consultorías y asesorías
    • Tu marca aquí

Entre dos aguas

Regresar
Ingrese su texto y encuentre el resultado
Recent Posts
  • 240 Views
  • noviembre 30, 2025

No todas somos Shakira. Y no necesitamos serlo…

No todas somos Shakira…, y no necesitamos serlo. Por Marie-France Merlyn Psicóloga La figura de Shakira ha sido protagonista en las redes sociales durante las últimas semanas. La cantante irradia belleza, energía y una juventud espectacular. “Nadie diría —me comentó una amiga en tono inconfesable— que ya se acerca a los cincuenta”. Y, en efecto,

De la polarización a la espiritualidad
Opinión
  • 1307 Views
  • noviembre 20, 2025

De la polarización a la espiritualidad

El pasado 27 de octubre, el mundo -literalmente, el mundo- empezó a hablar de una nueva propuesta musical de la cantante española más disruptiva de la historia reciente: Rosalía.


Un dolor imposible. Por María Augusta Pérez
Crónica
  • 1279 Views
  • junio 23, 2024

Un dolor imposible. Por María Augusta Pérez

Hay noches en que a pesar del sueño pareces estar en vigilia, como esperando, como sabiendo… Para mí esa noche no fue así. La madrugada iba entrando y el teléfono sonó a mi oído, no sé cuántas veces. Yo dormía, yo no entendía nada: “¡Mija, se murió su primo!”. Por María Augusta Pérez* Yo dormía,

Olvido. Por Rubén Darío Buitrón
Crónica personal
  • 1168 Views
  • junio 23, 2024

Olvido. Por Rubén Darío Buitrón

Cuando me lo contaba, mamá decía que me había encargado con Elisa, pero nunca entendí por qué confió en ella para que me cuidara. ¿En qué estaría pensando mamá? ¿En su descubrimiento de que su marido la traicionaba y que esa certeza la atravesaba el alma hasta la obsesión y el dolor más vivo? Por

Cuarenta años con psiquiatras. Por Rubén Darío Buitrón
Crónica personal
  • 1180 Views
  • junio 23, 2024

Cuarenta años con psiquiatras. Por Rubén Darío Buitrón

A los depresivos crónicos como yo quizás les ayude la idea de que nunca van a curarse del todo y que no existe nada mejor contra ese mal que asumir, sin eufemismos, que lo llevas como una sentencia a cadena perpetua. Por Rubén Darío Buitrón Es como si una potencia nuclear te atacara, sin previo

Si la muerte me hubiera tenido paciencia… Por Rubén Darío Buitrón
Crónica personal
  • 1080 Views
  • junio 23, 2024

Si la muerte me hubiera tenido paciencia… Por Rubén Darío Buitrón

Tuve que resignarme a la atención médica privada luego de que las puertas de la salud pública, a la que tenía derecho, no se me abrieron en el momento en que mi vida se había puesto en riesgo por una grave enfermedad. Por Rubén Darío Buitrón Era absurdo pedirle a la muerte que tuviera paciencia

«El problema final». Miniensayo de Rubén Darío Buitrón sobre la novela de Pérez-Reverte
Novela
  • 1302 Views
  • mayo 26, 2024

«El problema final». Miniensayo de Rubén Darío Buitrón sobre la novela de Pérez-Reverte

Por Rubén Darío Buitrón* La reciente novela «El problema final«, de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, España, 1951), publicada por editorial Alfaguara en septiembre de 2023, tiene un sabor de algunas maneras distinto al de las 34 novelas anteriores. Si bien algunas de ellas abordan aspectos de la vida desde la trama policial e investigativa, esta nueva

Paula. Una historia de Ciana Ballesteros
Crónica
  • 1646 Views
  • mayo 26, 2024

Paula. Una historia de Ciana Ballesteros

Por Ciana Ballesteros* Paula es una mujer de 37 años. La conocí en febrero de 2019. Es una exitosa profesional en Contabilidad y Auditoría, recta, tenaz en lograr sus metas y alcanzar en corto tiempo grandes trabajos. Nos presentaron en el matrimonio eclesiástico de mi sobrino Horacio con su novia Anita. Paula es la hermana

¡Auxilio, Bukowski. Ahí viene Elvira! Crónica de Rubén Darío Buitrón
Crónica
  • 1798 Views
  • mayo 12, 2024

¡Auxilio, Bukowski. Ahí viene Elvira! Crónica de Rubén Darío Buitrón

Por Rubén Darío Buitrón* El show de la poeta Elvira Sastre en Quito convocó a más de 400 personas, pero, como dijo alguna vez el escritor español Arturo Pérez Reverte, su espectáculo es más fuegos artificiales que poesía. Fue inevitable. Ver a Elvira Sastre sobre las tablas del escenario de la Cámara de Comercio de

Maratones de series (historia imaginaria). Por Guillermo Gomezjurado
Historia
  • 1033 Views
  • mayo 12, 2024

Maratones de series (historia imaginaria). Por Guillermo Gomezjurado

MARATONES DE SERIES Por Guillermo Gomezjurado* Desde un principio me advirtió que no veía series y que solo pagaba Netflix porque las paredes eran delgadas y mis visitas -ruidosas- podían provocar molestias a los vecinos. Ponía cualquier cosa en la tele y subía alto, muy alto el volumen. Con este ambiente sonoro –compuesto por una

Diversidad de Género
  • 2334 Views
  • febrero 23, 2019
  • Diversidad de Género

Por Tatiana Mendoza

-«You talkin’ to me? You talkin’ to me? You talkin’ to me?»

¿Estás hablando conmigo?

Sí. Esta pregunta me la hice el día que decidí engañar a Javier. Cara lavada, blusa color aceituna, jean apretados y sandalias playeras serían el atuendo para saltar de la estabilidad a la locura.

Un sábado soleado, el tráfico común de quien vive en el norte y debe trasladarse al centro.

Un departamento agobiante era un pretexto inconsistente para salir del sosiego que suelen llevar tres años de relación con el tipo más perfecto de todos.

En media hora llegaría Javier al malecón del Salado. Voy a uno de esos bares que adornan la terraza y compro un cigarrillo. Mi temperatura corporal empieza a bajar, pero la ansiedad no.

Enrique me llama con la novedad de que llegaría más temprano, que topemos en “La parrillada” para empezar a beber.

– ¿Entonces no esperamos a los otros?

-Te lo propongo, pero si te molesta…

-No te preocupes, ahí estaré. Igual, Javier me dijo que demoraría.

-Perfecto. ¿Tienes cigarrillos?

-Acabo de comprar uno.

-Bueno, llevo la cajetilla. ¿Qué prefieres, Marlboro o Líder?

-Líder.

-Bacán. Nos vemos.

-Chao.

Con el pretexto de poner una banda sonora a este momento, pienso en los Beach Boys y su “Good vibration”.

Camino en una nube con la finalidad de saber que me arrojaré en un hoyo negro, pero con la ingenuidad de que no saldré lastimada.

Enrique está ahí, con su camisa azul de trabajo, jean sucio, el cigarrillo en la boca y su aire de descomplicado y libre. Saludamos y hablamos del día, del calor, del tráfico. Pide dos bielas grandes. Sus ojos se clavan en mis senos-ojos, ojos-senos.

-El día que fuimos al MAAC con Eduardo y Javier, ¿tú andabas sin calzón?

-Sí, cuando me pongo falda o vestido no uso calzón, pero…, espera… ¿Cómo sabes eso?

-Cuando te paraste me di cuenta, tienes buenas piernas… ¿Sí te habían dicho eso?

-Sí (de fondo se escucha la salsa Tu amante o tu amigo).

-No quise incomodarte, pero me agradó ver esa parte interna.

-Gracias, Enrique…

Miro para todos lados esperando que llegue Javier. Bebo desesperadamente la biela que solo falta un poco para acabarse. Observo a Enrique encendiendo otro cigarrillo, pienso que él es libre de hacer o decir lo que quiera. Quiero analizar la situación, pero lo que deseo es mandar todo a la mierda.

-Hola corazón…, disculpa la tardanza, pero es que el tráfico está horrible. ——Hola, Enrique.

– No te preocupes, amor.

– Y, bueno, Javier, ¿quieres una biela?

-Sí, pero solo una, Enrique, no quiero beber mucho.

Llegan los otros chicos. Hablan de carros, mujeres, fútbol. Nada interesante. La mesa se llena de bielas y yo bebo como descocida.

-Ojalá cambiaran de música, ya me está abrumando esa salsa de motel.

Enrique llama al dueño y pide el cambio.

– ¿Algo de rock en español?

– Pues, sí.

Inmediatamente se escucha la voz de Jorge González, de Los prisioneros, con “Amiga mía”.

Javier es el que más habla, ríe y los otros lo acompañan, pero Enrique me mira fijamente con una lujuria que explota en cuanto cierra y abre los ojos.

Estoy aburrida y mientras el resto conversa coloco mi pie en la entrepierna de Enrique, la deslizo toda por la ventaja de estar frente a frente. Por debajo de la mesa nadie observa, solo lo sentimos. Su verga se pone tiesa en un instante. Mi vagina palpita mientras el resto de la mesa habla sobre el gobierno seudocomunista.

Enrique masajea mi pie, lo toca sigiloso y apretando como si fuera mi vagina, mientras mira mi rostro con señas de ir al baño, buscar una excusa y coger ahí. Tengo miedo. Tengo ganas. Miro a Javier, el hombre que me ama y yo, la mujer pecadora.

La noche está llegando a su fin. Enrique sugiere pedir un taxi para los tres, ir a dejar a Javier, luego a mí, por la ubicación es lo más apropiado, lo más seductor. Javier no para de hablar y me besa. Enrique mira ese cuadro por el retrovisor, se enciende el taxi y tararea una vieja canción de Bumbury mientras despido a Javier.

Ahora solo somos los dos en el taxi. Avanzamos por la calle del Hilton Colón y lo detiene, se sube atrás conmigo y me toca. Sus dedos penetran mi vagina y me besa. Huele a alcohol, cigarrillo, lujuria y dolor. Le manoseo su verga y está erecta. Venosa y con líquidos en la punta. Bajo mi cabeza y me la meto en la boca. La absorbo y muerdo levemente. Un postre antes del plato fuerte.

Llegamos a mi departamento. Nos desvestimos como si el guion ya fuera conocido. Saco el colchón de mi habitación. Me empuja y besa todo mi cuerpo. De punta a punta. En esos minutos soy Lolita de Nabokov, Lulú de Almudena, Madonna que aparentemente bebió semen de algunos hombres, la tipa de Nueve semanas y media.

Soy una puta, me lo repite mi cerebro y no me arrepiento. Su lengua entra en mi volcán y ardemos. Ahora es mi turno y cabalgo como buscando amor en una orgía, él gime, yo grito. Terminamos al mismo tiempo con la diferencia que lo saca antes de derramar su vino blanco.

Dice que le gusto desde hace meses, mientras vuelve a cogerme de espaldas. Susurra que quiere seguir con el idilio, no digo nada.

Enrique duerme a mi lado con una sombra tapando la mitad de su rostro y en ese instante veo a Javier.

Se rompió algo esa noche y vuelvo a cerrar los ojos.

Post Anteriores La justicia campesina envuelta en su drama (I)
Nuevos Post TIEMPOS

Los Cronistas 2026 I Todos los derechos reservados I Desarrollado por Sabana Kreativos