• April 24, 2026
  • Updated 10:23 pm
Tendencias
#Un dolor imposible. Por María Augusta Pérez #Paula. Una historia de Ciana Ballesteros #¡Auxilio, Bukowski. Ahí viene Elvira! Crónica de Rubén Darío Buitrón #«Abrazo de lodo». Una crónica de Natalia Dávila #Besitoterapia para un héroe (homenaje a Pedro Restrepo) #Réquiem por Martti Ahtisaari. Una crónica de Arturo Cabrera H. desde Australia #El nido vacío: saltar del escenario al palco. Crónica de Carmen Inés Merlo #Cuando aprendimos a morir: el año de la pandemia. Por Ronald G. Soria #Amanda y Tamia Villavicencio, herederas de la poesía de su padre. Por Rubén Darío Buitrón #Soy dama de compañía. Por Magaly Villacrés, desde España
Los Cronistas I Periodismo & Literatura Los Cronistas I Periodismo & LiteraturaLos Cronistas I Periodismo & Literatura
  • El Proyecto
    • Equipo
    • Estos somos loscronistas.net
    • Escribe en loscronistas.net
  • Temas
    • Crónica
    • Diversidad de Género
    • Opinión
    • Libros
    • Ensayo
    • Cine
    • Entrevista
    • Cuento
    • Perfil
    • Poesía
    • Novela
  • Radio online
    • La otra mirada
    • Loscronistas.net
  • Talleres
  • Concurso
    • De qué se trata el concurso
    • Bases del concurso nacional de crónica 2023
    • Ediciones
  • Servicios
    • Nuestros libros
    • Consultorías y asesorías
    • Tu marca aquí

Los siervos de Doña Reina (capítulo 7)

Regresar
Ingrese su texto y encuentre el resultado
Recent Posts
  • 247 Views
  • noviembre 30, 2025

No todas somos Shakira. Y no necesitamos serlo…

No todas somos Shakira…, y no necesitamos serlo. Por Marie-France Merlyn Psicóloga La figura de Shakira ha sido protagonista en las redes sociales durante las últimas semanas. La cantante irradia belleza, energía y una juventud espectacular. “Nadie diría —me comentó una amiga en tono inconfesable— que ya se acerca a los cincuenta”. Y, en efecto,

De la polarización a la espiritualidad
Opinión
  • 1322 Views
  • noviembre 20, 2025

De la polarización a la espiritualidad

El pasado 27 de octubre, el mundo -literalmente, el mundo- empezó a hablar de una nueva propuesta musical de la cantante española más disruptiva de la historia reciente: Rosalía.


Un dolor imposible. Por María Augusta Pérez
Crónica
  • 1292 Views
  • junio 23, 2024

Un dolor imposible. Por María Augusta Pérez

Hay noches en que a pesar del sueño pareces estar en vigilia, como esperando, como sabiendo… Para mí esa noche no fue así. La madrugada iba entrando y el teléfono sonó a mi oído, no sé cuántas veces. Yo dormía, yo no entendía nada: “¡Mija, se murió su primo!”. Por María Augusta Pérez* Yo dormía,

Olvido. Por Rubén Darío Buitrón
Crónica personal
  • 1176 Views
  • junio 23, 2024

Olvido. Por Rubén Darío Buitrón

Cuando me lo contaba, mamá decía que me había encargado con Elisa, pero nunca entendí por qué confió en ella para que me cuidara. ¿En qué estaría pensando mamá? ¿En su descubrimiento de que su marido la traicionaba y que esa certeza la atravesaba el alma hasta la obsesión y el dolor más vivo? Por

Cuarenta años con psiquiatras. Por Rubén Darío Buitrón
Crónica personal
  • 1191 Views
  • junio 23, 2024

Cuarenta años con psiquiatras. Por Rubén Darío Buitrón

A los depresivos crónicos como yo quizás les ayude la idea de que nunca van a curarse del todo y que no existe nada mejor contra ese mal que asumir, sin eufemismos, que lo llevas como una sentencia a cadena perpetua. Por Rubén Darío Buitrón Es como si una potencia nuclear te atacara, sin previo

Si la muerte me hubiera tenido paciencia… Por Rubén Darío Buitrón
Crónica personal
  • 1088 Views
  • junio 23, 2024

Si la muerte me hubiera tenido paciencia… Por Rubén Darío Buitrón

Tuve que resignarme a la atención médica privada luego de que las puertas de la salud pública, a la que tenía derecho, no se me abrieron en el momento en que mi vida se había puesto en riesgo por una grave enfermedad. Por Rubén Darío Buitrón Era absurdo pedirle a la muerte que tuviera paciencia

«El problema final». Miniensayo de Rubén Darío Buitrón sobre la novela de Pérez-Reverte
Novela
  • 1317 Views
  • mayo 26, 2024

«El problema final». Miniensayo de Rubén Darío Buitrón sobre la novela de Pérez-Reverte

Por Rubén Darío Buitrón* La reciente novela «El problema final«, de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, España, 1951), publicada por editorial Alfaguara en septiembre de 2023, tiene un sabor de algunas maneras distinto al de las 34 novelas anteriores. Si bien algunas de ellas abordan aspectos de la vida desde la trama policial e investigativa, esta nueva

Paula. Una historia de Ciana Ballesteros
Crónica
  • 1659 Views
  • mayo 26, 2024

Paula. Una historia de Ciana Ballesteros

Por Ciana Ballesteros* Paula es una mujer de 37 años. La conocí en febrero de 2019. Es una exitosa profesional en Contabilidad y Auditoría, recta, tenaz en lograr sus metas y alcanzar en corto tiempo grandes trabajos. Nos presentaron en el matrimonio eclesiástico de mi sobrino Horacio con su novia Anita. Paula es la hermana

¡Auxilio, Bukowski. Ahí viene Elvira! Crónica de Rubén Darío Buitrón
Crónica
  • 1813 Views
  • mayo 12, 2024

¡Auxilio, Bukowski. Ahí viene Elvira! Crónica de Rubén Darío Buitrón

Por Rubén Darío Buitrón* El show de la poeta Elvira Sastre en Quito convocó a más de 400 personas, pero, como dijo alguna vez el escritor español Arturo Pérez Reverte, su espectáculo es más fuegos artificiales que poesía. Fue inevitable. Ver a Elvira Sastre sobre las tablas del escenario de la Cámara de Comercio de

Maratones de series (historia imaginaria). Por Guillermo Gomezjurado
Historia
  • 1040 Views
  • mayo 12, 2024

Maratones de series (historia imaginaria). Por Guillermo Gomezjurado

MARATONES DE SERIES Por Guillermo Gomezjurado* Desde un principio me advirtió que no veía series y que solo pagaba Netflix porque las paredes eran delgadas y mis visitas -ruidosas- podían provocar molestias a los vecinos. Ponía cualquier cosa en la tele y subía alto, muy alto el volumen. Con este ambiente sonoro –compuesto por una

Los siervos de Doña Reina (capítulo 7)
Novela
  • 2490 Views
  • agosto 13, 2017
  • Novela

Por Rubén Darío Buitrón.

LA REPRESALIA 

Guardián Z10 permitía que, al mismo tiempo, 30 personas accedieran a la vigilancia en tiempo real del tráfico que generaban hasta 800 celulares y 200 líneas de teléfonos fijos.

También creaba cuentas-espejo de hasta 100 suscripciones de e-mails y monitoreaba, de forma simultánea, todas las redes sociales que usaban los periodistas del Diario.

La decisión de comprarlo, seis meses antes, fue sugerida por Estévez y tomada por la presidenta cuando se multiplicaron los rumores de que se estaba formando, en la clandestinidad, un gremio de periodistas del que, probablemente, como arrojaban todas las investigaciones y los indicios, Arregui sería el más probable líder.

En el periódico La Mañana todos conocían que Arregui era un rebelde. Lo cuestionaba todo, era el más consciente (y lo decía abiertamente) de las mentiras y los sesgos con los que se trabajaba en la Sala de Redacción y no estaba de acuerdo ni con la asociación de dueños de periódicos, que solo servía para reunirse cada seis meses en lujosos hoteles de Quito, Guayaquil o Cuenca, ni con la Unión Nacional de Reporteros, un organismo aparentemente destinado a defender los derechos de sus agremiados, pero, en realidad, títere de los dueños de los medios.

Antes de adquirir el equipo, cuyo uso por empresas particulares estaba prohibido en el Ecuador pero ella estaba dispuesta a imponerse sobre cualquier control gubernamental, la Señora Reina Inmaculada consultó con dos de sus principales asesores y accionistas menores del Diario, El Banquero, economista Ezequiel Bertero, y El Jurista, doctor Fátimo Corrales, dos aristócratas adinerados que mantenían prestigiosos despachos de consultorías y asesorías en Quito y cuyas reflexiones aparecían en el periódico en espacios privilegiados cada domingo, en la sección Opiniones.

Ambos habían nacido en pequeñas ciudades del centro del país y provenían de familias propietarias de  aquellas antiguas haciendas donde nada había cambiado a pesar de que habían pasado cientos de años: los indígenas eran los peones de la siembra y la cosecha, no percibían ningún salario y sobrevivían del capricho de los patrones, cuya relación con sus peones era vertical, autoritaria, patriarcal y cruel.

Bertero recomendó a su socia y amiga que era legítimo comprar los equipos Guardián Z-10 para proteger el futuro de la empresa, sobre todo su capital e inversiones, y Corrales, preocupado por la posibilidad de que se sindicalizara al personal, se encargó de los contactos y los trámites para importar el equipo bajo otra denominación.

El Banquero y el Jurista, dos hombres setentones y lúcidos, exfuncionarios gubernamentales en épocas pasadas, conocían todos los resquicios de las leyes para evadir los controles.

El sistema costó 800 mil dólares y el contrato incluía capacitación, mantenimiento y servicio técnico anual a cargo de la firma proveedora.

Lo compró el mismo Estévez, quien fue enviado por la presidenta a un supuesto curso de actualización en auditoría empresarial a Sao Paulo, Brasil. Allí  permaneció un mes conociendo la efectividad del Guardian Z-10 en distintas instituciones y compañías.

A su regreso, una vez instalado el equipo en un lugar secreto de la empresa, junto a los jardines laterales del edificio, Estévez incorporó secretarias, asistentes y pasantes, todas mujeres, a quienes hacía firmar contratos por tres meses con o sin renovación, según su rendimiento. Su objetivo no era hacer trabajo de oficina, sino seducir a los periodistas rebeldes y obtener información clasificada.

Cuando la presidenta dijo lo que dijo, sabía por qué pronunciaba cada frase.

El segundo día de ausencia de Arregui estaba todo configurado para que La Mañana pudiera solicitar su despido a las autoridades del Ministerio de Trabajo. Solo faltaban 24 horas. Y ya.

Pero la presidenta, que además de su obesidad tenía problemas en la circulación de la sangre por sus gruesas piernas, lo que le impedía caminar con normalidad, quería que todo pareciese un acto de rutina: “Una más del conflictivo Arregui”, repetía para que le escuchara el auditorio de sumisos que la rodeaba.

Les dijo gracias y les pidió que volvieran a sus oficinas, pero antes les exigió que desacreditaran a Arregui como un indisciplinado y libertino si algún redactor preguntaba qué estaba pasando.

-La versión oficial es que perdió la cabeza por Nelly, que el marido de esta ya lo sabía todo y que lo estaría buscando para golpearlo. Por eso no aparece: está escondido y es un cobarde. Y recuérdenle a Nelly que le ordené circular el chisme. Ya le instruí lo que tiene que decir, aunque me costó un bono de 500 dólares.

Los hombres hicieron una venia antes de abandonar el despacho. Angelito, uno de los más leales a la presidenta y que fue envejeciendo junto a ella, se quedó para salir al último, dando paso a todos y reteniendo la puerta.

Angelito sabía lo que tenía que hacer, como un payaso en una comedia: fingir que estaba por salir pero regresar donde la presidenta para ayudarle a retirar la minibutaca en la que, alternadamente, descansaba una y otra pierna. Ayudarla a levantarse era un ritual a la que ella y él estaban acostumbrados.

Por eso Angelito fue el último que la vio mientras ella se dirigía, despacio, pesadamente, tomada del brazo izquierdo de Angelito, hacia el elegante cuarto de baño de la amplia oficina.

Ese momento no supo por qué, pero él, que la conocía tanto, cuando se despidió con un beso en la mejilla se dio cuenta, por primera vez, de que algo desencajaba en el regularmente sereno e inexpresivo rostro de la Señora Reina Inmaculada.

Y entonces, cuando se disponía a despedirse, palideció: desde la puerta del baño la presidenta, con un tono de satisfacción, pareció decirse a sí misma, como sin darse cuenta de que Angelito podía escucharla:

– Arregui está muerto. Y bien muerto.

______________

Próxima semana: Los agachados (capítulo 8)

Post Anteriores Escribir crónica en México: una temeridad o un suicidio
Nuevos Post Los siervos de Doña Reina (Capítulo 8)

Los Cronistas 2026 I Todos los derechos reservados I Desarrollado por Sabana Kreativos