Crónica
La muerte dispara dos veces. Crónica de Víctor Vizuete Espinosa
Una metralleta MAG 7,62 yacía empotrada en el piso de cemento de una esquina de la plaza. Abandonada. Sola. Un niño, con su prospección de duendecillo travieso, la descubrió y la tomó resueltamente. A sus escasos 7 años, encontrarse con un arma de verdad era como tocar el cielo con las manos. Por Víctor Vizuete
Tierra prometida. Una historia de Nancy Carrillo
Viajes y lecturas actúan como una ráfaga clarividente que en algunos casos desequilibran. Como sucedió cuando visité Israel o cuando leí el Evangelio según Jesucristo, de Saramago, un pequeño desequilibrio que se convirtió más tarde en una fe que traspasa la racionalidad para dejarme lo mejor, la presencia de un Dios humano en mi vida
Una semilla de literatura ecuatoriana en Australia. Por María Dolores Cabrera
Di a conocer nombres de destacados escritores ecuatorianos y otros radicados en mi país, que se dedican a promover y difundir nuestra literatura, mencioné a librerías y revistas literarias digitales ecuatorianas y la sensación que tuve fue la de abrir los pétalos de una flor dentro de la cual aparecieron tesoros desconocidos para los asistentes…
Sobre el lío Shaki-Piqué y otros desamores. Por Víctor Vizuete Espinosa
Por eso hay traiciones, contra-traiciones, amores imposibles, amores que se van contra el statu quo y así. Por eso se conoce que la suegra se va con el yerno, que el suegro destruye el hogar de su hijo, que dos primos se aman, que las amigas de años deciden formar un hogar… Por Víctor Vizuete
Arnoldo no olvida el mar. Crónica de Magaly Villacrés O.
Por un momento y como un milagro momentáneo del cielo, Arnoldo recuerda su habilidad para nadar y el tiempo que pasaba embelesado en las profundidades del mar. Quizás el olvido triture ciertas partes de la mente, pero jamás borrará la esencia que define su alma. Por Magaly Villacrés O.* Se dice que en la vejez
La tanga blanca. Una crónica de Freddy Solórzano
Los dos amigos se citan en un bar. Paúl tiene cara de botado: el pelo desordenado, la camisa arrugada y los ojos enrojecidos producto de las tres malas noches, el alcohol. Uno se imagina que ha llorado. Por Freddy Solórzano* José está en la cama pensando en escribir algo que deje boquiabiertos a los lectores,
Las amigas de mamá. Por Yahaira Recalde Velasco
De ellas aprendí que la viudez te puede quitar al amor de tu vida pero no la alegría y las ganas de continuar, que el divorcio lejos de ser un fracaso puede ser un grito de libertad y que si un buen corte de tela está en promoción, nunca se desaprovecha la oportunidad de comprarlo
Los talibanes me prohíben estudiar. Por Sougand Hessamzadeh
Por Sougand Hessamzadeh* Cuando tenía 18 años trabajé como asistente de Walleska Pareja, una abogada feminista de quien aprendí muchísimo. Le gustaba que le dijera Walle. La recuerdo con cariño y respeto porque siempre fue muy paciente y generosa conmigo. Me enseñó, entre otras cosas, a perderle el miedo a la palabra feminista. Antes de
«Pelé y mis otros dos grandes amores…» Una crónica de Víctor Vizuete Espinosa
Recuerdo, con algo de nostalgia y mucho de mi ingenuidad, aquellos tiempos en que en esos partidos yo era el 10 y Edson Arantes do Nascimento, digo Pelé, era quien metía los balones que yo le entregaba serviditos, solo para que los empujara… Tampoco olvido que, entonces, Gilmar, Djalma Santos, Zito o Vavá -compañeros reales
Cómo conocí los malos sentimientos. Por Rubén Darío Buitrón
Pipo vino de la calle jadeando y con los ojos enrojecidos. Parecía haber enloquecido. Dio muchas vueltas por la casa, con desesperación, rodeó las piernas de mi atribulada mamá, Beatriz, y cayó. Por Rubén Darío Buitrón* La primera tragedia personal de mi vida fue lo que ocurrió con mi perro Pipo. Yo tenía nueve años