• March 8, 2026
  • Updated 10:23 pm
Tendencias
#Un dolor imposible. Por María Augusta Pérez #Paula. Una historia de Ciana Ballesteros #¡Auxilio, Bukowski. Ahí viene Elvira! Crónica de Rubén Darío Buitrón #«Abrazo de lodo». Una crónica de Natalia Dávila #Besitoterapia para un héroe (homenaje a Pedro Restrepo) #Réquiem por Martti Ahtisaari. Una crónica de Arturo Cabrera H. desde Australia #El nido vacío: saltar del escenario al palco. Crónica de Carmen Inés Merlo #Cuando aprendimos a morir: el año de la pandemia. Por Ronald G. Soria #Amanda y Tamia Villavicencio, herederas de la poesía de su padre. Por Rubén Darío Buitrón #Soy dama de compañía. Por Magaly Villacrés, desde España
Los Cronistas I Periodismo & Literatura Los Cronistas I Periodismo & LiteraturaLos Cronistas I Periodismo & Literatura
  • El Proyecto
    • Equipo
    • Estos somos loscronistas.net
    • Escribe en loscronistas.net
  • Temas
    • Crónica
    • Diversidad de Género
    • Opinión
    • Libros
    • Ensayo
    • Cine
    • Entrevista
    • Cuento
    • Perfil
    • Poesía
    • Novela
  • Radio online
    • La otra mirada
    • Loscronistas.net
  • Talleres
  • Concurso
    • De qué se trata el concurso
    • Bases del concurso nacional de crónica 2023
    • Ediciones
  • Servicios
    • Nuestros libros
    • Consultorías y asesorías
    • Tu marca aquí

El día que no circuló diario El Comercio. Una crónica de Ruth Mora

Regresar
Ingrese su texto y encuentre el resultado
Recent Posts
  • 189 Views
  • noviembre 30, 2025

No todas somos Shakira. Y no necesitamos serlo…

No todas somos Shakira…, y no necesitamos serlo. Por Marie-France Merlyn Psicóloga La figura de Shakira ha sido protagonista en las redes sociales durante las últimas semanas. La cantante irradia belleza, energía y una juventud espectacular. “Nadie diría —me comentó una amiga en tono inconfesable— que ya se acerca a los cincuenta”. Y, en efecto,

De la polarización a la espiritualidad
Opinión
  • 1033 Views
  • noviembre 20, 2025

De la polarización a la espiritualidad

El pasado 27 de octubre, el mundo -literalmente, el mundo- empezó a hablar de una nueva propuesta musical de la cantante española más disruptiva de la historia reciente: Rosalía.


Un dolor imposible. Por María Augusta Pérez
Crónica
  • 1223 Views
  • junio 23, 2024

Un dolor imposible. Por María Augusta Pérez

Hay noches en que a pesar del sueño pareces estar en vigilia, como esperando, como sabiendo… Para mí esa noche no fue así. La madrugada iba entrando y el teléfono sonó a mi oído, no sé cuántas veces. Yo dormía, yo no entendía nada: “¡Mija, se murió su primo!”. Por María Augusta Pérez* Yo dormía,

Olvido. Por Rubén Darío Buitrón
Crónica personal
  • 1118 Views
  • junio 23, 2024

Olvido. Por Rubén Darío Buitrón

Cuando me lo contaba, mamá decía que me había encargado con Elisa, pero nunca entendí por qué confió en ella para que me cuidara. ¿En qué estaría pensando mamá? ¿En su descubrimiento de que su marido la traicionaba y que esa certeza la atravesaba el alma hasta la obsesión y el dolor más vivo? Por

Cuarenta años con psiquiatras. Por Rubén Darío Buitrón
Crónica personal
  • 1123 Views
  • junio 23, 2024

Cuarenta años con psiquiatras. Por Rubén Darío Buitrón

A los depresivos crónicos como yo quizás les ayude la idea de que nunca van a curarse del todo y que no existe nada mejor contra ese mal que asumir, sin eufemismos, que lo llevas como una sentencia a cadena perpetua. Por Rubén Darío Buitrón Es como si una potencia nuclear te atacara, sin previo

Si la muerte me hubiera tenido paciencia… Por Rubén Darío Buitrón
Crónica personal
  • 987 Views
  • junio 23, 2024

Si la muerte me hubiera tenido paciencia… Por Rubén Darío Buitrón

Tuve que resignarme a la atención médica privada luego de que las puertas de la salud pública, a la que tenía derecho, no se me abrieron en el momento en que mi vida se había puesto en riesgo por una grave enfermedad. Por Rubén Darío Buitrón Era absurdo pedirle a la muerte que tuviera paciencia

«El problema final». Miniensayo de Rubén Darío Buitrón sobre la novela de Pérez-Reverte
Novela
  • 1221 Views
  • mayo 26, 2024

«El problema final». Miniensayo de Rubén Darío Buitrón sobre la novela de Pérez-Reverte

Por Rubén Darío Buitrón* La reciente novela «El problema final«, de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, España, 1951), publicada por editorial Alfaguara en septiembre de 2023, tiene un sabor de algunas maneras distinto al de las 34 novelas anteriores. Si bien algunas de ellas abordan aspectos de la vida desde la trama policial e investigativa, esta nueva

Paula. Una historia de Ciana Ballesteros
Crónica
  • 1584 Views
  • mayo 26, 2024

Paula. Una historia de Ciana Ballesteros

Por Ciana Ballesteros* Paula es una mujer de 37 años. La conocí en febrero de 2019. Es una exitosa profesional en Contabilidad y Auditoría, recta, tenaz en lograr sus metas y alcanzar en corto tiempo grandes trabajos. Nos presentaron en el matrimonio eclesiástico de mi sobrino Horacio con su novia Anita. Paula es la hermana

¡Auxilio, Bukowski. Ahí viene Elvira! Crónica de Rubén Darío Buitrón
Crónica
  • 1735 Views
  • mayo 12, 2024

¡Auxilio, Bukowski. Ahí viene Elvira! Crónica de Rubén Darío Buitrón

Por Rubén Darío Buitrón* El show de la poeta Elvira Sastre en Quito convocó a más de 400 personas, pero, como dijo alguna vez el escritor español Arturo Pérez Reverte, su espectáculo es más fuegos artificiales que poesía. Fue inevitable. Ver a Elvira Sastre sobre las tablas del escenario de la Cámara de Comercio de

Maratones de series (historia imaginaria). Por Guillermo Gomezjurado
Historia
  • 975 Views
  • mayo 12, 2024

Maratones de series (historia imaginaria). Por Guillermo Gomezjurado

MARATONES DE SERIES Por Guillermo Gomezjurado* Desde un principio me advirtió que no veía series y que solo pagaba Netflix porque las paredes eran delgadas y mis visitas -ruidosas- podían provocar molestias a los vecinos. Ponía cualquier cosa en la tele y subía alto, muy alto el volumen. Con este ambiente sonoro –compuesto por una

El día que no circuló diario El Comercio. Una crónica de Ruth Mora
Crónica
  • 1957 Views
  • marzo 27, 2023
  • Crónica

Presentamos la historia que obtuvo Mención de Honor en el reciente Concurso Nacional de Crónica que organizó este portal con el auspicio de Librería Española. La autora cuenta el difícil momento que atraviesan los vendedores del legendario diario El Comercio, en las calles de Quito, debido a los problemas internos del periódico y al incontenible avance de los medios digitales.  

*Por Ruth Mora

A sus 94 años, Mamá Carmen conserva en su sonrisa la frescura que le dejaron las madrugadas quiteñas. Quién creería que aquellas manos que aún develan coquetería femenina con sus uñas pintadas en tono lavanda han cargado millones de periódicos durante 70 años de trabajo vendiendo el impreso. Para ella la tinta y el calorcito del papel recién salido de la prensa fueron las cobijas que la abrigaron al alba durante casi toda su vida.
Su nombre es Carmen Olmedo, pero en su entorno le dicen “mamá Carmen”, un entorno que se forjó con cariño entre pláticas durante los amaneceres quiteños, que se daba mientras comentaba con sus clientes las noticias más relevantes del impreso o al caer la noche con quienes volvían a sus casas y recién tenían tiempo de retirar el tan deseado diario El Comercio.
En su rostro no se forman arrugas, son ligeros surcos cavados con experiencia, trabajo y fortaleza. Sus cabellos platinados y dulcemente trenzados se esconden tímidos en la gorra que la protege del sol o la lluvia. Con su caminar pausado, apoyada entre un bastón y el brazo de una de sus hijas, Mamá Carmen sigue asistiendo a diario a su quiosco en la avenida 10 de Agosto y Bogotá, junto al edificio principal del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).
Quedarse en casa no está en sus planes, ¿para qué? ¿Para morirse? No, qué va. Le ha tocado ver partir a sus contemporáneas quienes, animadas por sus hijos a descansar, tan solo anticiparon su descanso eterno. Mamá Carmen se formó en las calles, en su querido barrio La Tola, en el Centro Histórico de la capital y, por supuesto, en el quiosco que le costó lágrimas sacar adelante. Es el lugar que le da vida, el contacto con sus vecinos y clientes que la anima. Eso sí, su jornada ahora es mucho más reducida, llega a las ocho de la mañana y se retira alrededor de las 2 de la tarde para alimentar a sus perritos y ver  telenovelas.
Aquellas jornadas que empezaban en las tinieblas de la madrugada y concluían en la oscuridad de la noche hace mucho que quedaron atrás. Mamá Carmen apenas puede balbucear un par de palabras entre sus recuerdos y sus ojos se llenan de lágrimas. No le es fácil evocar sus inicios como vendedora de El Comercio cuando apenas era una quinceañera. Su hija, Amparito Portilla, la calma. Mamá Carmen bebe un sorbo de jugo natural, su mirada se ilumina y otra vez regresan a ella las memorias del alba.
“Madrugábamos a las tres de la mañana a la agencia de la calle Chile para retirar el diario. En ese tiempo El Comercio tenía bastantes empleados, además iba el dueño, don Carlos Mantilla, a ver lo que repartían. Iba con la señora Guadalupe que, para entonces, era una niña de vestido rojo y cartera y le gustaba andar con el abuelito”, menciona con nostalgia.
El idilio entre Mamá Carmen y el impreso quiteño nació tras su romance con el que sería su esposo, a quien conoció en la Costa mientras trabajaba como niñera, pero el amor los trajo de regreso a la capital. Guiada por la suegra, Mamá Carmen se sumó al negocio que era el sustento de la familia política. Elmarido falleció hace 28 años y ella, junto a sus ocho hijos, a quienes les enseñó con el ejemplo, siguió con la venta de los diarios.
Sus ojos brillan, pero esta vez contiene las lágrimas. Ahora llega a sus recuerdos la Carmen guambrita, pero ya con guaguas, que bajaba desde La Tola cargada de un chiquitín y de la mano del otro, como siempre, antes del amanecer para retirar aquellas hojas preñadas de las noticias que eran su sustento. “Al principio yo ni chalina tenía, cómo también sería de cargar los periódicos. Luego ya era facilito”, dice con orgullo.
Uno de sus más emotivos recuerdos es que entregaba el periódico al expresidente Velasco Ibarra, quien solía caminar por la calle Asunción. Ella lo esperaba a las 8 en punto de la mañana para entregarle todos los
diarios y él, como propina, le daba un sucre. “Toma, hijita, tomarás café”, le decía. Otra manera de mimarla que tenía Velasco Ibarra era que, cuando pasaban los desfiles por la avenida 10 de Agosto y la gente entregaba regalos a su presidente, él se los mandaba a regalar a Mamá Carmen.
Uno de los recuerdos tristes es aquel del incendio al edificio de Radio Quito y de El Comercio, porque una multitud llena de rabia se sintió engañada por la radionovela «La Guerra de los Mundos», donde la teatralización estaba tan bien hecha que la gente creyó que, en realidad, los marcianos habían llegado a Cotocollao. La memoria de Mamá Carmen le dice que una semana no circularon, las vendedoras lloraban, pero había que llevar el pan a la casa, así que en esos días se fueron con el otro, un vespertino llamado el “Diario Del Ecuador” que distribuían los hermanos Miño Naranjo.
La conversación fluye ahora con más facilidad. Otra remembranza la ha hecho emocionarse: la llegada del hombre a la luna. ella llevaba poco tiempo en este oficio y bajó corriendo hasta la calle Chile. Le preguntó “al Villalba”, trabajador de El Comercio cuántos podía llevar, él le sugirió mil pues ella, mujer de fe, se llevó dos mil. Le sugirieron que vaya al parque de
las palomas muertas, no sabía qué era eso pero preguntó. Una vez ahí, los chullos viejitos hicieron “caída y limpia” el diario que, para entonces, costaba cuatro reales.
Cuando había alguna noticia muy interesante, o incluso los domingos, los voceadores dormían en las afueras del periódico. Mientras más rápido retiraban el impreso más rápido iban a su puesto para venderlo: “era una vida dura y
amarga, pero a mí El Comercio me lo dio todo”, dice satisfecha.
Mamá Carmen llegó a vender entre tres mil y cuatro mil periódicos por día. Tenía a su cargo hasta 50 canillitas a quienes les entregaba en El Ejido y en el colegio Mejía, Además repartían Últimas Noticias, el diario de la tarde, y La Cancha, que circulaba los miércoles. “Esa era la vida de El Comercio, ni dormía por correr a ver los periódicos y ahora me hace falta porque he vivido con él y de él. El dueño nos decía: ustedes son mi gente, no como ahora que para ir al Diario hay que limpiarse los antes de entrar”, comenta con sarcasmo.
La frase «ganarse la vida» es como suena. Mamá Carmen levanta la voz y expresa con energía: “Estar donde estoy ahora sentada me costó lágrimas, el gerente del Banco Pichincha me defendió, hasta vinieron los policías para defenderme porque otras vendedoras me querían sacar”. Era algo que ella no permitiría porque cuando llegó a este sector no había nadie. Cuenta que donde ahora es el Banco del Pichincha los guambras hacían sube y baja con cáscaras de plátano y que donde funciona el IESS solo había un gran terreno lleno de agua. Entre risas, menciona que cuando la  visitó don Mantilla le dijo “esta muchacha está vendiendo en el desierto”, pero Mamá Carmen se aferró a su puesto y con el paso de los años se convirtió en su oasis.En 1979, al regreso de la democracia, el alcalde Álvaro Pérez le cedió oficialmente el puesto que conserva hasta ahora. Su hija Amparito recuerda que ellos regresaban de la escuela y su mamá no creía que en realidad ese quiosco era para ella.
“El papá de Álvaro Pérez era bien bonito, gatito, y también nos compraba la lotería”, rememora Mamá Carmen.  Cuando le dieron las llaves pasó devendedora a protagonista de la noticia. Por primera vez en su vida vio su rostro multiplicado en los diarios cuando le hicieron una entrevista y la publicaron. Esta nueva era política para el país mejoró la venta de periódicos. Recuerda, tristemente, que la muerte del presidente Jaime Roldós fue uno de los días en que más se vendió el impreso.
Si algo llena el corazón de Mamá Carmen es pensar en las navidades deantaño. «Una vez -dice- a los canillitas los llevaron hasta una casa ubicada en la subida de la calle Cuenca y don Carlitos les regaló una parada de ropa que incluía overol, camiseta y chompa. Los muchachos ya no avanzaban con las cajas de regalo, cosa que pedían ayuda a las mamás para cargar. El único requisito de Don Carlitos fue que vayan con la cara lavada y bien peinados».
Sin embargo, los años pasaron y los periódicos ya no se vendían como antes. Llegó aquello que para Mamá Carmen es ajena y a la vez mezquina: el internet. Y años después se sumó algo que jamás se habría imaginado: la pandemia del Covid 19. Mamá Carmen estaba en la Costa, pero su hija Amparito salía a trabajar. “viera usted cómo pedían El Comercio, ahí me pedí, a los años, cien periódicos diarios”, cuenta Amparito, a quien en la etapa del confinamiento la acompañaba su amigo, “El muñeco”, quien luego falleció por una enfermedad.
Madre e hija agachan la cabeza al rememorar aquellos tiempos donde los diarios llegaban por miles. Ahora, dicen, reciben «20 Extras, 20 Comercios (cuando circula), 12 Expresos y 10 Universos. Algunos clientes nos putean y nos chuchean porque ya no circula El Comercio. No se enseñan con los otros periódicos porque dicen que siempre debe haber un diario quiteño y ahora no sabemos si sale o no”.
Los ojos de Mamá Carmen se vuelven a llenar de lágrimas. Ella mira a quien me acompaña, toma sus manos entre las suyas y le pregunta: Mijito, ¿cuándo vuelve a circular El Comercio?
Ahora los ojos de él y los míos también se han puesto húmedos.No tenemos el dato ni la cara para decirle que no sabemos si volverá a tenerlo entre sus manos. “Pronto, Mamá Carmen, espere no más”. Ella sonríe esperanzada, nosotros nos alejamos con un nudo en la garganta. Callados vamos hasta el carro y los dos, sin pensarlo dos veces, revisamos las noticias del momento en nuestros celulares…

_________________________________

*Ruth Mora Quiroz, periodista: «Soy un pequeño híbrido malhumorado, entre un cuencano y una manaba, es decir puedo combinar mote con salprieta. De mi morlaco padre heredé el gusto por las letras. La vida me trajo hasta Ambato donde estudié y ejercí en un periódico popular. Bendita y adorable labor».

*La fotografía fue tomada del portal web de Ecuavisa.

Post Anteriores "En medio de una fiesta", historia ganadora del Concurso Nacional de Crónica 2023
Nuevos Post De mascotas y más mascotas... Crónica de Víctor Vizuete Espinosa

Comments (2)

  1. Villacrés Magaly

    28 Mar 2023

    Magnífico relato en torno al auge de un periodismo que hoy cae en el olvido. La sencillez de la narrativa es tan real y , a la vez, tan conmovedora que evoca a tantas «Mamá Carmen» que deben estar regadas en todos los rincones del país, y cuyo trabajo esforzado revela el espíritu grande de aquella gente esforzada y buena.

    • Los Cronistas

      28 Mar 2023

      Muchas gracias por el comentario, Maguita. Ya mismo subo tu crónica…

      Abracitos miles,

      RD

Comments are closed.

Los Cronistas 2026 I Todos los derechos reservados I Desarrollado por Sabana Kreativos